«Es muy corriente que los vendedores de remedios de curandero los anuncien como ‘puramente vegetales’. Ello es abusar de la ignorancia de la gente.
Hace ya tiempo se usaban exclusivamente medicinas vegetales, con la excepción del alumbre y el azufre. Cuando la ciencia desarrolló las virtudes de las medicinas químicas, los viejos prejuicios se organizaron contra las maldades de las ‘nuevas drogas’. Los mismos prejuicios anidan aún en las mentes de muchos, y así oímos que los ‘médicos naturistas’ son más seguros.
Creen esas personas que las medicinas químicas son más peligrosas, pero ello es pura tontería, pues los venenos más virulentos se extraen de hierbas. La morfina, la nuez vómica, la estricnina, la nicotina y otros espantosos venenos son extractos vegetales.»
Investigación y Ciencia (enero 2002). Gracias a Juan Soler por la cita.
Félix Ares:
«(…) Al decir radiación electromagnética, en muchas personas se activan con gran fuerza las conexiones con radiación: radiación nuclear, Hiroshima, Nagasaki, explosiones, Chernobyl, enfermedades, cáncer, contaminación, ecologistas, multinacionales…
«No es fácil pedir a los no especialistas que distingan entre radiación electromagnética y radiación ionizante. No entienden ni radiación, ni electromagnético, ni ionizante.
«De eso se dieron cuenta los médicos y a la resonancia magnética nuclear muy pronto le quitaron lo de nuclear, pues la gente no relacionaba esa palabra con algo que tuviera que ver con el núcleo atómico; lo relacionaba con las bombas atómicas. Gracias a un oportuno cambio de nombre no ha fracasado la tecnología, pero en otros casos sí lo ha hecho o está a punto de tener enormes dificultades.
Félix Ares. Sobre radiaciones y semántica. El Escéptico, nº 11 extra
Por Jorge:
Recientemente el cine está tratando el tema de las enfermedades mentales; parece que la enfermedad mental “está de moda”. Quizás ese hecho esté manifestando cambios profundos en la sociedad que sean positivos de cara a la aceptación de estas enfermedades y de quienes las padecen.
La enfermedad mental está pasando de ser algo inadmisible, algo oscuro y misterioso, a entrar dentro del terreno de la lógica humana, gracias a los avances de la moderna psiquiatría. Sin embargo frente a lo “inexplicable” y a todo lo misterioso que tiene la mente humana y lo que ésta puede generar (delirios, alucinaciones…) la ciencia grita “conozcamos el cerebro humano” y la sociedad grita “quiero creer en lo mítico”.
Mientras la sociedad no pida lo que la ciencia puede darle habrá terreno para lo paranormal, lo mágico y, en definitiva, el pensamiento irracional no será exclusivo de quienes la generan originalmente: las psicosis, las esquizofrenias*.
Así películas como K-PAX comenten el grave error de dejar un hueco a lo mágico, un hueco que sale demasiado caro a la sociedad, porque nos hace retroceder dándole esperanzas al antiguo grito ¡YO QUIERO CREER! en vez de educarnos en el ¡YO QUIERO SABER!
” Las mujeres siguen siendo las principales consumidoras de la realización personal y espiritual (…), de modo que no es de extrañar que los gurús ensalcen las cualidades femeninas estereotipadas: sensibilidad emocional y espiritual, así como mayor capacidad relacional. Casi siempre aluden a la intuición femenina y a la “receptividad” de la mujer a las experiencias parapsicológicas. (Se dice que los hombres son demasiado racionales). Se elogia a las mujeres porque forman comunidades, y no jerarquías como los hombres (…). Por su confianza en las tradicionales diferencias caracteriológicas y cognitivas entre sexos, el feminismo New Age es de lo más retrógrado. Cuesta creer en tantos estereotipos inspirados en el sexo y no creer, en cambio, que los hombres y las mujeres están destinados a desempeñar roles sociales muy distintos.
” Con todo, el feminismo siempre ha mantenido una relación conflictiva con las normas de género; muchas mujeres han querido aprovecharse de las supuestas fuerzas emocionales de su sexo sin admitir sus supuestas debilidades físicas e intelectuales, o bien han convertido en fortaleza una debilidad intelectual como la aversión al racionalismo, asociándola a la creatividad, a la legendaria intiución femenina, o a una mayor inclinación por lo sagrado. Así, mientras algunas feministas lamentan el prejuicio de que las mujeres son menos racionales y analíticas que los hombres, otras lo celebran.
” El chovinismo femenino, del que nunca se ha librado el feminismo popular, ha hecho mella en los movimientos de espiritualidad y de curación alternativa, dominados por las mujeres desde el siglo XIX. El pensamiento New Age contemporáneo, que destaca las perspectivas holísticas y desprecia el “dualismo”, atrae a aquellas feministas que creen ciegamente que las mujeres buscan por naturaleza la asociación y la síntesis, mientras que los hombres analizan, categorizan y se esfuerzan por mantener las fronteras entre ellos y el mundo.
Wendy Kaminer. Durmiendo con extraterrestres. El auge del irracionalismo y los peligros de la devoción. (Alba Editorial). Libro recomendado por Homo webensis