8 del 9 de 2002; 11:30 PM - Pensamiento crítico
Sobre la fe y el sexo
¿habrá sexo después de la muerte?
Colaboración de Víctor de Currea-Lugo
A Joanna, creyente
La gente entra en las iglesias o las abandona, va a misa o deja de ir, se vuelve Testigo de Jehová o Mormón por múltiples razones. Y cada uno habla desde su propia experiencia, desde las respuestas halladas a sus preguntas más vitales, mas profundas, o desde la solución a sus mayores miedos.
En mi caso el asunto es el mismo por el que la gente muchas veces se casa, se desenamora o es infiel: el sexo. Pero la cosa es que el sexo es malo, dice la Biblia. Ya no le preguntemos al lejano Pentecostés sino al proclamado y cercano Apocalipsis y, según éste, se salvará un número determinado de personas (144 mil), un número finito, cerrado, del que ya pudiera estar excluido.
Pero, además, estos 144 mil deben haber cumplido un requisito: “no haberse manchado con mujeres”, requisito del que me honro, por demás, haber ya incumplido muchas veces, pero no tantas como hubiera querido. Dice textualmente el Apocalipsis: “Y nadie podía aprender el cántico, fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil rescatados de la tierra (…) Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes” (Apócalipsis 14, 3-4).
Pero la cosa no para allí. Supongamos que logro el perdón y por esos secretos de la santísima trinidad logro un puesto en los cielos. Entonces, me pregunto, repitiendo a Woody Allen ¿habrá sexo después de la muerte? Y el apostol Lucas me responde: “los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido” (Lucas 20,35, tambíén Mateo 22,30 y Marcos 12,25). Es decir que no hay sexo después de la muerte o, mejor dicho, en la otra vida, con lo cual mi idea del cielo deja de tener sentido. Sin un puesto en la lista de los elegidos, sin sexo en el cielo, sin sexo después de la muerte, ya no es importante si hay vida después de la muerte.
PD: La otra posibilidad es que lo que quieren decir los evangelistas es que no van a haber matrimonios, parejas estables, sino personas libres, con lo cual me queda una esperanza.
Víctor de Currea-Lugo, MD, PhD (c)


Anécdota remitida por Moncho:









