15 del 2 de 2005; 08:54 AM - Pensamiento crítico
Eduardo Mendoza sobre el resfriado
“(..) Parece demostrado que contra el resfriado común no hay más defensa que las que tiene el organismo de cada cual. Y que no se puede aumentar la pandilla como hacen los hoteles de la costa en temporada alta. Un insumo brutal de vitamina C o de los derivados de la equinácea sólo sirven para colorear y perfumar la orina. Es triste, pero es así. Ahora bien, como nos negamos a aceptarlo, cada año aparecen nuevos compuestos, unos por vía oral, otros en forma de inyecciones y otros en forma de parche o de sahumerio, que se venden como rosquillas. Los médicos se niegan a recetarlos, porque su eficacia, más que dudosa, no compensa los posibles efectos secundarios. Y si finalmente se avienen a recetarlos o a dar su asentimiento a que alguien los use, lo hacen para no herir la susceptibilidad del paciente, siempre propenso a sentirse incomprendido, cuando no a interpretar el escepticismo en términos de oscurantismo o contubernio. (…)”
Eduardo Mendoza. Resfriados. El País, lunes 14 de febrero de 2005












