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Archive for Mayo, 2006

7 del 5 de 2006; 08:37 AM - Pensamiento crítico

El creacionismo ¡vaya timo!

La Editorial Laetoli, en colaboración con ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, acaba de lanzar ¡Vaya timo!, una nueva colección de libros sobre las pseudociencias dirigida por Javier Armentia.

vaya timo
Estos son los libros ya publicados: El creacionismo ¡vaya timo! por Ernesto Carmena; La sábana santa ¡vaya timo! por Félix Ares; Los ovnis ¡vaya timo! por Ricardo Campo. Los próximos títulos serán: La homeopatía ¡vaya timo! por Carlos Tellería; Los poderes mentales ¡vaya timo! por Carlos J. Álvarez; La astrología ¡vaya timo! por Inés Rodríguez Hidalgo; El más allá ¡vaya timo!por Miguel Ángel Sabadell; El feng-shui ¡vaya timo! por Javier Armentia.


Lo que sigue a continuación es un extracto de El creacionismo ¡vaya timo!, del capítulo Tigres vegetarianos y evas mitocondriales

La Iglesia dona el cuerpo a la ciencia

Pío XII fue el único papa del siglo veinte que utilizó el dogma de la infalibilidad. Los papas no son infalibles en todo lo que dicen, sólo cuando deciden utilizar su comodín. Cuando llega ese momento, el Espíritu Santo les inspira, y toda la Iglesia Católica está obligada a creer como verdad revelada lo que el papa diga. Sea lo que sea.

Afortunadamente, cuando Pío XII adquirió por un rato la mágica infalibilidad no habló de evolución, sino de un asunto que a muchos nos importa un rábano: la asunción de la Virgen María.

definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo

O sea, que se elevó como un cohete. Pues muy bien (Un amigo bien enterado me explicó la diferencia entre la ascensión y la asunción. Jesús, después de resucitar, subió al cielo por cuenta propia, y eso es ascensión. María, aunque era muy pura, carecía de semejantes superpoderes y además estaba muerta, de modo que a ella la subieron. Y eso es asunción. Qué cosas…)

Pero vamos a nuestro tema. Meses antes de su inspiración divina, Pío XII había escrito un texto “Contra las falsas opiniones que amenazan los fundamentos de la doctrina católica”. Mediante aquella encíclica, el papa advertía a sus ovejas del peligro materialista y ateo que podía suponer la evolución biológica. Del “sistema evolucionista” afirma que “ni en el mismo campo de las ciencias naturales ha sido probado como indiscutible”. Era el año 1950. A esas alturas, el hecho evolutivo era exactamente tan discutible como el giro de la Tierra. La Iglesia Católica Apostólica y Romana (ICAR) llevaba un retraso considerable en asuntos de ciencia, como ha venido siendo su costumbre.

Sin embargo, en ese texto, el papa permite por primera vez a sus fieles aceptar una explicación evolucionista del origen del cuerpo humano. ¡No del alma, ojo! El alma es inyectada directamente por Dios, y no hay discusión posible sobre esto. Pero el cuerpo es otra cosa; el cuerpo humano pudo evolucionar a partir de otro tipo de cuerpo, digamos, más simiesco. Sí: aunque en la Biblia no ponga nada de eso. Los creacionistas de aquellos años gimieron con desaprobación, pero muchos católicos cultos respiraron aliviados: podían aceptar sin condenarse lo que científicamente se consideraba un hecho desde hacía más de medio siglo.

Digámoslo en plan forense: por fin un papa había donado el cuerpo a la ciencia. Fue una deserción en toda regla. La ICAR renunciaba a un mandato fundamental para con sus ovejas: la fe en una creación directa e inmediata de Adán, en cuerpo y alma.

Pero Pío XII no estaba dispuesto a soltar prenda en un asunto mucho más serio (en la medida en que los dogmas religiosos puedan considerarse asuntos serios en la actualidad). Me refiero al monogenismo, es decir, la pretensión de que todas las personas actuales desciendan de Adán y Eva. En la misma encíclica, niega a los católicos la libertad de interpretar esos pasajes de la Biblia de un modo más flexible o alegórico “cuando ya se trata de la otra hipótesis, es a saber, la del poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad” (…)

Ernesto Carmena. El creacionismo ¡vaya timo! Editorial Laetoli. ISBN 84-934862-0-5. Libro recomendadísimo por Homo webensis.

Los libros de la colección ¡Vaya timo! cuestan sólo 10 €. Están disponibles en la Astrotienda y, dentro de pocos días, en muchas más librerías.

por Cibernesto | Enlace | Comentarios (45)



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