3 del 1 de 2001; 06:43 AM - Pensamiento crítico
El hombre que abría y cerraba el esfínter
Cómo controlar los orificios para evitar pérdidas de energía vital
Esta es la historia de un maestro del espíritu que se ofreció desinteresadamente a proporcionar a un grupo de adolescentes unas experiencias inolvidables.
Verano del fastuoso 1992, un albergue en Llanes (Asturias). Antes de que yo llegase a aquel lugar repleto de energía positiva, el maestro había dado unas conferencias en las que contaba sus experiencias comunicativas con duendes, y elfos. Estos seres existen en otros planos de la consciencia (equivalentes, por supuesto, a sendos planos de la realidad). Los chicos querían tener también esas experiencias, y el maestro había accedido a guiarles.
Una de las propuestas fue realizar un viaje astral, pero, claro, algunos tuvieron miedo de no poder “regresar”. Otras fueron la materialización de objetos, o la telekinesia, pero sería muy complicado. Sinceramente, no creo que lo consigamos, reconoció el maestro. Entonces propuso que intentásemos una especie de ensoñación, en la tendríamos control absoluto de lo que ocurría en el sueño y la capacidad de cambiarlo. Animados por la idea (yo la creía posible por aquel entonces, aunque difícil), nos preparamos…

Pero primero debíamos aprender a “meditar”, de modo que nos lanzamos a la meditación. Desafortunadamente, algunos tenían problemas con la postura, y, para solucionarlo, el maestro decidió enseñarnos a respirar correctamente. Queríamos una experiencia paranormal y terminamos dando clases de respiración. Lo peor era que el experto insistía en que llenáramos de aire el vientre primero, luego el estómago y, finalmente, la zona de la clavícula. Yo creía saber que lo único que podemos llenar de aire son los pulmones, pero la “respiración pulmonar” estaba prohibida: es un error que comete la mayor parte de la gente sin darse cuenta, excepto las tribus indias y los niños.
-Lo que quieres decir es que respiremos subiendo y bajando el estómago; lo del aire dentro del estómago es una forma de hablar, ¿no?, pregunté.
-No, lo que quiero decir es que llenéis realmente de aire el estómago.
-¿Y cómo lo echamos, eructando? fue un pensamiento que me callé.
(Paciencia, lo del esfínter viene después)
Al día siguiente practicamos un kundalini. Según el maestro, es un ritual previo a la meditación que sirve para recargar de energía los siete chakras. Los chakras son puntos energéticos que todo el mundo tiene en el cuerpo, y cuando uno de ellos se atasca, impidiendo a la energía fluir libremente, surge la enfermedad. De vez en cuando conviene desatascarlos y engrasarlos. Por otra parte, los chakras, cómo no, se ven influidos en el momento de nuestro nacimiento por la posición de los astros, etc.
El kundalini consistía en pasar horas sentado con la espalda recta y las piernas cruzadas, imaginando a nuestra “energía” fluir ordenadamente por los chakras y utilizando nuestros recientes y utilísimos conocimientos de respiración. La más importante regla para la meditación era evitar el diálogo interior: debemos mantener todo el tiempo la mente en blanco, reprimiendo cualquier pensamiento por insignificante que sea. Si, por desgracia, nos distraemos y empezamos a “oírnos”, debemos empezar de nuevo todo el proceso de meditación. Mente en blanco. Prohibido pensar. Tengo que reconocer que “oí” varias veces diálogos interiores, entre los que predominaban las frases del tipo:
“¿Cuanto falta para acabar?”“Se me está jodiendo la espalda”
“tengo hambre”,
Y, sobre todo:
“¡Estás pensando otra vez, cállate!”.
(Aquí está lo del esfínter:)
De una cosa había que tener cuidado extremo: de cerrar bien el culo (sí, el culo, el esfínter, aclaró el maestro), al inspirar, pues, de lo contrario, perderíamos energía. Es cierto, nos decía sonriente el maestro, aunque completamente en serio, no nos damos cuenta, pero realmente perdemos mucha energía por el culo. La causa está en el más importante de los chakras, relacionado entre otras cosas con la sexualidad, y localizado en las proximidades del citado orificio. Uno de los participantes (no excesivamente escéptico, por cierto), cayó al suelo tronchado de risa, y continuó retorciéndose hecho un ovillo, con la cara roja de vergüenza pero sin poder contenerse. El maestro no se ofendió en absoluto, sino que explicó de una forma “científica” el fenómeno: Acabamos de hacer un ensayo de kundalini y es natural sentirse así de eufórico, alegre y con ganas de reir, una vez cargados de energía.
Este hombre solía pasar, según nos dijo, noches e incluso días enteros meditando. Imagino que tendrá el esfínter hiperdesarrollado a estas alturas. En cuanto al cerebro… mente en blanco durante horas, inspira (cierra el esfínter), espira (abre el esfínter)… El control del propio cuerpo que llega a alcanzar esta gente es increíble.
Bien, pues esa es la historia. Creo haber contado fielmente lo que se nos explicó. (Más tarde, una persona versada en filosofías orientales me ha dicho que el kundalini no es eso y que lo del esfínter se lo habría inventado aquel hombre, pero en fin…). El maestro trabajaba dando cursos sobre chamanismo y, posteriormente, dejó de lado esos temas esotéricos y se dedicó cosas más “serias”, como la terapia Gestalt.













Diciembre 29th, 2004 a las 4:54 am
En el hinduismo, el kundalini es la energía vital. La teoría es que hay que “despertarla”, “abriendo” o “activando” los chacras que, como indica su nombre, son ruedas o centros de energía.
La técnica para desarrollar el kundalini es el yoga y una de sus variantes se llama precisamente “kundalini yoga”. Éste, a diferencia del hatha yoga, se basa en ejercicios dinámicos (no en posturas estáticas) centrados efectivamente en la respiración. Sí existen ejercicios de cerrar el esfínter al compás de la respiración, pero esto tiene que ver con la concentración y el dominio del cuerpo, no con la idea de evitar perder energía por el culo.
En cuanto a la respiración, la forma recomendada es llenar primero la parte baja de los pulmones (¡claro, jamás del estómago, pues toda se realiza a través de la nariz!), después la media y al último la alta (la región de las clavículas). Para esto, se distiende el vientre (o se saca la panza, como decimos en México), para que baje el diafragma y se llene primero la parte baja de los pulmones. El proceso de exhalación es inverso.
Claro que existen muchos charlatanes en esto, como el referido gurú de los esfínteres. Sin embargo, eso no invalida las bases del yoga.
Febrero 24th, 2005 a las 5:38 am
Muchas gracias por esa informacion , deberia ser conocida poir todo el mundo en especial la juventud
Abril 2nd, 2005 a las 5:12 am
por dios! cuando vamos a librarnos de estos metodos tan raros! para alcanzar un miserable gramo de espiritualidad! excellente! ahora tendre que pensar en eso cada vez que medite! buen articulo!^^!
Mayo 27th, 2005 a las 10:18 pm
Víendo desde un punto de vista práctico, el ejercitar los esfínteres y la musculación de la región genital previene contra las pérdidas de orina cuando se es más mayorcito.
Me lo he pasado en grande leyendo esa experiencia.
Diciembre 7th, 2005 a las 8:37 pm
Todos las opiniones aquí expuestas resultan interesantes, así mismo, un tanto inquietantes, por no decir temerarias quizá?. Temerarias porque a ninguno de los detractores ni de los defensores de uno y otro costado, se les ha ocurrido argumentar con su cosecha investigativa, sino como lo hace el titular de la página, dejando en el tapete la sombra de la duda cínica. Ni estoy en contra de los unos ni de los otros, estoy de acuerdo en el centro de la opinión, aquella en la que no cabe escribir por ocupar el tiempo de ocio, sobre todo cuando se habla con tamaña seguridad, comprensión y capacidad intelectual o empírica, que para el caso de lo leído hasta ahora en esta página viene siendo lo mismo.
La verdad amigos aún no la tenemos, ni ustedes, ni yo, ni el señor que está haciendo fortuna con nuestro enarbolado interés “pseudocientífico”.
Existen otras formas de probar y desaprobar lo manifestado por los expositores, aquella en la que se usa el cerebro propio y no el ajeno.
Marzo 26th, 2006 a las 3:24 am
Bueno, creo que “anonymous” lo ha explicado bastante bien, así que sólo añadiré que, como practicante de yoga kundalini que soy desde hace cosa de medio año, supongo que el pobre hombre tenía algunos conocimientos de yoga y tal, y con eso pretendía ganarse las habichuelas (digo yo).
Junio 5th, 2006 a las 6:14 am
eres un estupido, no sabes nada de los homosapiens
Junio 5th, 2006 a las 6:16 am
eres un estupido, idiota que no sabes nada
Julio 17th, 2007 a las 8:45 am
Aclárame por favor si metes la terapia gestaltica en el mismo cájón que el control del esfínter anal.
Julio 17th, 2007 a las 9:43 am
Depende de a qué tipo de cajones te refieras.
Julio 18th, 2007 a las 1:04 am
Ciberernesto:
Pues está claro: al cajón de los métodos tipo “aprieta el culo si no quieres perder comba”.