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Por: Chema
28 de abril de 2002
Creo que quién se deja llevar por esas pseudociencias,
no conoce realmente el método científico. Me da
la sensación que creen que un científico es un señor
(o señora), loco, con el pelo alborotado y bata blanca,
que en una mano sostiene una regla y en la otra un complejo y
sofisticado artilugio cibernético. Creo que va siendo hora
de que se ilustre, muy sencillamente y con ejemplos qué
es hacer ciencia.
Otra cosa es que el método que utiliza tal investigador
sea el apropiado, o que detrás de los avances médicos
estén las grandes multinacionales con sus intereses mercantilistas.
Voy a poner un ejemplo. Entre esas psudociencias que se muestran
en las exposiciones alternativas están incluidas diversas
medicinas tradicionales basadas en la utilización de plantas.
Ejemplos: la medicina inani tibb (medicina árabe tradicional),
la medicina ayurvédica (origen indio), o la medicina milenaria
china, de la que se conservan textos médicos de hace 5000
años. Son sistemas tradicionales de gentes de allí,
importar algunos de esos conceptos a nuestra cultura es sacarlos
fuera de contéxto. Un buen científico no debe subestimar
tales tradiciones basadas en la observación y el ensayo
y error de miles de años, al contrario, debe ser crítico
y dejarse llevar por la curiosidad de si es efectivo o no.
Aquí me paro y hago una reflexión, una cosa son
estas tradiciones y otra bien distinta son los innumerables fraudes
de señores y señoras que han leido cuatro libros,
han recibido un pseudocurso, con información sacada de
contexto y que juegan a ser chamanes y biomédicos.
Ahora hablemos de ciencia: dentro de la Botánica existe
una disciplica (por la que pasan muchos estudiantes de biología,
farmacia, y otros) que es la Etnobotánica, o lo que es
lo mismo, "las plantas y la gente". Pongo un ejemplo:
tradicionalmente se sabe de las propiedades medicinales del "árnica",
pero el árnica es una planta muy diferente en Aragón
(de nombre científico Arnica montana) a la se conoce en
Murcia (Chiliadenus glutinosus), tan diferente que en un sitio
es "mano de santo" y en el otro es muy tóxica
si se administra de la misma forma. Esto es un ejemplo de sacar
fuera de contexto un saber popular.
Los etnobotánicos, que "hacen ciencia" se encargan
de entrevistarse con las gentes de uno y otro sitio, determinar
las diferentes especies de plantas, que en lugares diferentes
le dan el mismo nombre, y finalmente aislar los principios activos
de esa planta y ensayarlos en el laboratorio (para esto habrá
que pedir la ayuda a otros investigadores, como bioquímicos,
farmaceuticos y médicos).
De esta forma se confirma la idoneidad de una planta medicinal,
que se ha utilizado en algún sistema tradicional médico,
asociado a una serie de ritos religiosos y supersticiosos, pero
que era útil esa planta para una dolencia descrita. Me
da la sensación que todas esas medicinas "bioalternativas"
no siguen un proceso de investigación transparente y que
se pueda comprobar en todo momento por otros investigadores (hay
que publicarlo todo en detalle). Simplemente, me leo cuatro libros,
recibo dos cursos, me invento tres "biopalabralternativas"
y a sanar a la gente. Eso en mi pueblo se le llama charlatan y
en la ley, fraude.
Moraleja: pensar y actuar de forma científica lo hace
cualquiera, pero claro, hay que ser crítico, metódico,
y transparente (en otro capítulo hablaremos de cómo
se hace eso). Todo lo demás, que se suele basar en el "porque
si", en indicios poco transparentes y en estudios si más
(sin citar autores y cómo revisar el estudio, para poder
contrastar de forma crítica el método utilizado),
no es de creer. Es el ejemplo de buena parte de las medicinas
alternativas europeas y anglosajonas de la sociedad consumista
en la que nos movemos, y que no muestran cómo han explicado
sus "por qué".
Disculpen por ser tan extenso, pero en una mente científica,
los puntos han de caer sobre la "i".
Chema (estudiante de Biología de la Univerdad de Murcia
-España-).
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