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El sesgo de la prensa

En el tema de las pseudomedicinas

La información que dan los medios de comunicación suele estar muy sesgada, y no precisamente a favor del consumidor

Carta de protesta publicada en El País Semanal.
Réplica de una defensora de la homeopatía.
Contrarréplica.

La siguiente carta fue publicada (con algún que otro recorte) en El País Semanal el 23 de mayo de 1999. Entre los 18 firmantes había periodistas científicos, miembros de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, y participantes de la lista de correo Escepticos. Aunque hace referencia a un artículo concreto del mencionado diario, el sesgo de la prensa que denuncia la carta es patente en infinidad de artículos de éste y de prácticamente el resto de los periódicos.


 

Medicinas alternativas: información sesgada.

 

Deseamos protestar por el tratamiento sesgado que se le está dando en los medios de comunicación, incluido este diario, a las llamadas "medicinas alternativas" (MA) o "complementarias". Sesgo que favorece claramente a la parte interesada, es decir, a quienes ganan dinero con ello, estén o no licenciados en medicina.

El artículo Curarse en salud de El País Semanal (25 de abril), continúa en esta línea propagandística que evita cualquier referencia al (inexistente) fundamento científico de las MA. Pero aunque la mona se vista con titulaciones o decretos, mona se queda: los médicos pueden ponerse de acuerdo entre sí y con los políticos para convertir en "oficiales" a las MA, pero eso no salvará al diagnóstico por el iris de su carácter claramente pseudocientífico. Pueden "regularse" las MA, pero eso no cambiará los desastrosos resultados de la homeopatía en los ensayos clínicos, ni tampoco hará que se revise la "ley" homeopática de los infinitesimales, que contradice flagrantemente las leyes físico-químicas.

Se hace necesario contrastar el conocimiento científico sobre la naturaleza y la salud, con los principios de las MA, que muchas veces son tan anacrónicos y disparatados como considerar, a estas alturas, que la Tierra es plana. Se pierde una buena oportunidad para hacer divulgación científica, fomentar el pensamiento crítico, y en definitiva informar al lector, pues poca gente sabe que los productos homeopáticos frecuentemente no contienen ni una sola molécula de la supuesta sustancia curativa. Quizá, si estuvieran mejor informados, no pagarían tantos billetes por frascos con "agua bendita" y caramelos de anís corrientes. "Me aterra pensar que un día tengan que ingresarme y me traten sin tener en cuenta mis convicciones holísticas", dice una homeópata en el artículo. A muchos nos aterra, en cambio, lo que estas personas puedan recomendar, dadas sus convicciones, a un enfermo que tenga una dolencia seria.

 


Lo que sigue es una réplica a la carta anterior. La recibí por correo y también fue enviada a El País, aunque parece que este diario no la llegó a publicar. La autora utiliza los argumentos más usuales de los partidarios de las "medicinas alternativas" y hace referencia a una publicación científica que carece de validez, como se explica en la contrarréplica.


 

Ciencia y homeopatía.

 

Leo con estupor que un biólogo y 17 firmas mas hablan de las medicinas alternativas y, concretamenteþde la Homeopatía, con un total desconcimiento del tema. Es una lástima que todavía haya profesionales la ciencia que no hablan desde una postura científica y abierta a la realidad sino desde unos prejuicios pseudocientíficos y viscerales.

  • En primer lugar hablan de ". . .quienes ganan dinero con ello (los homeópatas). . . " como si los demás profesionales trabajaran por amor al arte.

  • En segundo lugar hablan del " . . (inexistente) fundamento científico
    de la la Homeopatía"

A Dios gracias existen científicos aplicados y sin prejuicios y una publicación tan prestigiosa como la revista NATURE da fe de ello: Sobre finales del 88 principios dei 89, bajo el titulo "When to belive the unbeliebable" ("Cuándo creer lo increible") publicó una interesantísima investigación, Ilevada a cabo por diferentes investigadores en distintos lugares y condiciones que revela la incontestable acción "in vitro" de remedios homeopáticos incluso en diluciones en las que se puede afirmar que ya no contienen ni siquiera una molecula de la sustancia que le da nombre.

Sobre su accion "in vivo" no hace falta ni que se pronuncien los cientificos , pues somos muchas las personas que nos hemos beneficiado de ella. EI hecho de que animales y lactantes aquejados de enfermedades graves sean beneficiarios de esta curiosa medicina demuestra que no es el efecto placebo el que funciona. Además el efecto placebo dura poco y yo estoy hablando de curaciones definitivas. (existe abundante casuística)

  • En tercer lugar, este biologo y sus 17 compañeros firmantes hablan del "caracter pseudocientífico y de los desastrosos resultados de la homeopatía en ensayos clínicos"

Esto quiere decir que ni tienen noticia de las investigaciones pubiicadas en NATURE y, por otra parte pecan de ingenuos al pensar que realmente es la ciencia lo que da caracter real a las cosas ¿Acaso la tierra empezó a girar alrededor del sol cuando la ciencia le dio permiso? ¿No es siempre la realidad la que existe primero para que la ciencia la descubra?.

  • En cuarto lugar hablan de de que "la ley homeopática de los infinitesimales contradice flagrantemente las leyes fisco-quimicas" otra vez la ingenuidad omnisciente que pretende que actualmente ya se sabe todo sobre el universo (Solo se que no se nada, diria un auténtico científico).

Intentar explicar el fenómeno de la homeopatía desde esa simpleza equivaldría a pretender captar las ondas sonoras que transmite el agua haciendo un análisis químico de ese agua. ¡Por favor, seamos serios! Como A.T.S. conozco múltiples casos de pacientes que encontraron en la homeopatía una solución mucho más profunda y duradera para sus males, en algunos casos la única solución . He procurado informarme bien acerca de este tema y aún así considero que no sé nada acerca de este apasionante arte de curar. ¿Es mucho pedir que se hable de lo que se conoce?


Esta es la respuesta que envié a la autora de la réplica anterior. Se aclaran algunas malinterpretaciones y se responde a los argumentos de la autora, especialmente los referidos al famoso experimento de la memoria del agua (el "caso Benveniste"). Nota: he omitido del texto el primer párrafo, en el que se habla de "cuidar las formas" en el envío de cartas, y que no creo que tenga interés para el lector.


 

Contrarréplica

 

Estimada X.,

En el texto de la carta que ha mandado usted a El País hay un grave error, que puede resultar divertido en una carta personal, pero tratándose de un texto dirigido a miles de lectores de El País, ya no es tan divertido, pues constituye otro de los innumerables casos de desinformación acerca de estas "otras medicinas".

¿En qué consiste el error? Bien, usted hace referencia a un experimento publicado en la prestigiosa (efectivamente) revista Nature en el año 1988, es decir, hace 11 años. Once años, estimada X., en los cuales ha llovido mucho: el experimento aquel y todo lo que sucedió después ha pasado a denominarse "el caso Benveniste" y a citarse como uno de los ejemplos de mala ciencia más interesantes. Veamos:

Aunque el experimento de Benveniste no probaba la eficacia de la homeopatía, sí justificaba aparentemente el disparate de las diluciones homeopáticas, ya que supuestamente establecía la existencia de la "memoria del agua". Pero este fenómeno hoy en día (después de 11 años) es algo totalmente descartado en la comunidad científica. Los experimentos han dicho que no existe.

Nature era consciente de lo que suponía publicar un experimento tan flojamente controlado y con semejantes resultados. Cito un párrafo del informe de Carlos Tellería, Victor J. Sanz Larrínaga, Miguel A. Sabadell , a petición del Instituto de Estudios de la Salud de la Generalitat de Catalunya:

"El motivo de la publicación del artículo en Nature es permitir que miembros destacados de la comunidad científica puedan descubrir fallos o agujeros en el planteamiento, o sugieran nuevas experiencias que permitan validar las conclusiones. Añade, con gran perspicacia, que no puede haber justificación para utilizar las conclusiones de Benveniste fuera de dicha motivación."

Las críticas que recibió la revista Nature fueron duras: ni los datos ni el diseño del experimento eran rigurosos, y así lo habían notado los referees (los que se encargan de dar el visto bueno a la calidad de un artículo para su publicación). Una comisión evaluadora, en la que participó el director de Nature, repitió el experimento y obtuvo resultados opuestos a los de Benveniste, decidiendo  que no había razones para aceptar las conclusiones de éste como válidas. Muchos otros grupos repitieron el experimento de forma independiente, con resultados también nulos: no había memoria del agua; Benveniste estaba bajo sospecha (¿falta de rigor en su experimentación, o simple fraude? ¿Tuvo algo que ver la financiación por parte de la gran multinacional homeopática Boiron? Probablemente, no se trató de fraude, sino de sesgo inconsciente).

Posteriormente, Benveniste rehusó repetir él mismo su experimento en una situación más neutral y controlada. La memoria del agua estaba científicamente acabada, aunque los homeópatas no han variado un ápice sus creencias: siguen al pie de la letra al Maestro Hahnemann. Es típico de la pseudociencia seguir con un tema rechazado por la evidencia sin aportar ninguna otra prueba experimental. Benveniste seguía dando conferencias acerca del tema y participando en "saraos" cada vez más pseudocientíficos. Por supuesto, utilizaba la manida teoría de la conspiración de los poderes fácticos contra él (las autoridades sanitarias, a estas alturas, ya le habían retirado de su puesto: se había convertido en un payaso de feria).

Actualmente Benveniste tiene el disparatado proyecto de transmitir las "propiedades curativas" homeopáticas a través del cable, via internet (como lo oye, X.). Le ha sido otorgado ¡en dos ocasiones! el premio Ig-Nobel, un divertido premio que parodia al Nobel, y que suele darse, por ejemplo, a la investigación más absurda del año.

Y es que no sirve con citar un experimento publicado hace 11 años y pretender que con eso se justifican los postulados homeopáticos. Y encima, llamarnos ingenuos respecto al funcionamiento de la ciencia. En Nature, y en otras revistas científicas de primera, se publican frecuentemente estudios cuya validez es luego descartada cuando laboratorios diferentes consiguen resultados opuestos utilizando la misma metodología. La ciencia funciona así: lo que un día parece un resultado revolucionario, al poco tiempo resulta que se debió a un descuido en el diseño experimental, a la falta de objetividad, o en el peor de los casos, al fraude. El de Benveniste no es el único ejemplo: los hay en medicina, en biología, en física, en
paleontología...

No se puede citar a estas alturas el experimento de Benveniste como un apoyo para la homeopatía, y por tanto, si su carta se publica en El País, en mi humilde opinión está usted obligada moralmente a rectificar, o de lo contrario muchos lectores recibirán una información opuesta a la verdad.

Hay otras partes de su carta sobre las que haré otros comentarios. Dice usted lo siguiente: "-En primer lugar hablan de ". . .quienes ganan dinero con ello (los homeópatas). . . " como si los demás profesionales trabajaran por amor al arte.". Bueno, esto es tergiversar el sentido de nuestra frase, salvo que no la haya entendido usted, y en ese caso queda relativamente disculpada. Si se fija bien, en ningún momento hemos pretendido que la gente no deba ganar dinero en su profesión. Lo que decimos en la carta es que los medios de comunicación tratan el asunto de las medicinas alternativas de una forma sesgada que favorece únicamente a la parte que gana dinero con ello, pero no a la parte que gasta el dinero. En otras palabras, sirve como publicidad o propaganda. A la otra parte, el paciente o consumidor, le interesa una información equilibrada, en la que la crítica científica a la "medicina alternativa" esté presente. Nos referimos a esto y no a que la gente deba trabajar gratis.

Dice usted también que es una "ingenuidad omnisciente" decir que la ley de los infinitesimales contradice las leyes físico-químicas. Pues no, señora, no es una ingenuidad. Lo que es una ingenuidad es pretender que todas las industrias químicas y todos los laboratorios del mundo puedan funcionar en el caso de que existiera "la memoria del agua". Si realmente las sustancias potenciaran sus efectos al diluirlas, el mundo sería completamente diferente al que usted conoce. Por ejemplo, el agua de un arroyo que ha pasado por un bosque con plantas medicinales debería curar muchísimas enfermedades,  así como matar a todo el mundo si hubiese una planta venenosa en ese bosque. Cuanto mas escondida la planta venenosa, mas mortal el agua. Se han hecho multitud de chistes y comentarios ingeniosos (pero muy lógicos) sobre cómo sería el mundo si la ley de los infinitesimales fuera cierta. Cuando decimos que hay una contradicción con las leyes físico-químicas, no estamos negando que haya cosas desconocidas para la ciencia; sino que hay en ciencia leyes y conceptos bien establecidos, como el número de Avogadro, que son incompatibles con las propiedades mágicas de los productos homeopáticos. Incompatibles quiere decir incompatibles: o es cierto uno, o es cierto otro, pero no los dos al mismo tiempo. No pretenderá usted que eliminemos aquello que ya conocemos bien sólo por unas teorías sin ninguna prueba a favor, inventadas por un señor que ya iba retrasado científicamente en el siglo XVIII.

Más adelante dice usted que los científicos no han de pronunciarse (¿?) sobre la acción "in vivo" de la homeopatía, ya que, como usted misma ha tenido ocasión de comprobar, es muy eficaz. Pero en estos casos no sirven las anécdotas ni la apreciación personal. ¿Cómo distinguir entre las supuestas curaciones homeopáticas y las supuestas curaciones milagrosas en Lourdes? ¿Nos fiamos de usted porque es ATS? ¿Nos fiamos del Dr. Fulano porque es homeópata? ¿Nos fiamos de los laboratorios Boiron porque son los que más saben de "medicina homeopática"? No, no nos fiamos. Solo nos fiamos de los ensayos clínicos, porque aunque usted puede ser muy honesta, no es lo suficientemente objetiva (ninguna persona lo es, y por eso los científicos usan ensayos de tipo "doble ciego").

Le cuento un caso que podría ser similar: MILES de enfermeras y médicos en EEUU practicaban y practican una técnica de sanación conocida como "imposición de manos", que supuestamente curaba por medio de una "extraña energía" de tinte paranormal. Todas estas enfermeras estaban convencidas de que sus intervenciones eran muy eficaces (como usted de la homeopatía). Y sin embargo, un experimento determinante, diseñado por una niña genial, demostró que los "impositores de manos" no acertaban mejor que el puro azar.

¿A qué se debe esta discrepancia entre lo que cree firmemente el enfermero, y muchas veces el paciente, y lo que muestran los experimentos controlados? Existen fenómenos psicológicos relativamente bien conocidos, tanto en el médico como en el paciente, que explican por qué esa aparente, repito, aparente, "curación por la fe". Si usted está interesada en saber más, estoy a su disposición. Puede leer dos detallados análisis críticos del tema de la homeopatía en http://www.arp-sapc.org/ (vaya a la sección "homeopatía", y busque el capítulo dedicado al "caso Benveniste"; si no funciona esa dirección inténtelo en http://rtnn.unizar.es/arp/). En http://members.theglobe.com/jgarrido64/Pseudo.htm también hay un buen texto para aquellos que quieran empezar a plantearse algunas dudas muy necesarias en este mundo en el que la magia y la alquimia convive con los satélites y los ordenadores.

Hay muchas otras cosas en su carta que merecerían comentarios críticos, pero no quiero hacer este mensaje insufriblemente largo. Nuestros argumentos no son "pseudocientíficos" ni "viscerales": están basados en buenas razones. Otra cosa diferente es que usted no quiera oír estas razones o que no le gusten.

Un saludo muy cordial y perdone a este ignorante.

Cibernesto

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