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El Gen Egoísta, a debate.

Dos biólogos debaten sobre el polémico libro

En 1976, Richard Dawkins, zoólogo y profesor de etología en la universidad de Oxford, publica El Gen Egoísta, un polémico libro sobre las bases evolutivas del comportamiento animal. En Homo webensis iniciamos un debate acerca de este libro y su autor, en el que estás invitado a participar. (Pincha en los botones rojos para leer los artículos)

 

La "Ewolución": desde Darwin hasta Dawkins

Por Jorge González.

"Dawkins ha explicitado lo que parte de la biología implicaba, y su mérito es muy grande, aunque su crítica exacerbada pone de manifiesto la hipocresía de la cultura que acepta "hechos" científicos, pero tiene miedo de las consecuencias filosóficas".

¿Por qué no me gusta El Gen Egoísta?

Por Marmitako.

"Un lector típico de El Gen Egoísta, sin ninguna base previa en evolución y darwinismo, adquiere de modo casi infalible una serie de prejuicios y un modo de pensar"

Réplica de Jorge

"Nada se resiente por afirmar "que en el organismo no todo tiene una función o propósito", ya que el único y verdadero fin es la replicación de los genes y estos solo requieren organismos viables y competitivos ¡pero no perfectos!".

Contrarréplica de Marmitako

"Puesto que un gran numero de genes son por lo general responsables de cualquier carácter (adaptativo o no; simple o complejo), la norma general es la colaboración entre genes y no el egoísmo. (...). ¿Por que el libro no se llama "El Gen Colaborador"? O, mejor aún, ¿"Los Trocitos de Cromosoma Colaboradores"?"

Sobre la crítica de Marmitako. (De un neófito, "por alusiones")

Por Antoni Mont

"individuos capaces de abonar el campo de la ciencia con intuiciones geniales solo hay un puñado. Dejemos al lector adulto que juzgue por sí mismo si las especulaciones son, o no, descabelladas."

 

 


La "Ewolución": desde Darwin hasta Dawkins

Richard Dawkins es un personaje que levanta pasiones, a favor y en contra. Para algunos informáticos que se inspiran en los procesos biológicos, se trata de un genio que les ha facilitado el mecanismo para generar una nueva "inteligencia artificial", la selección darwiniana. Para otros, fundamentalmente humanistas, es un demonio cuyas ideas son escandalosas. Es considerado popularmente un sociobiólogo, aunque la sociobiología más que una ciencia es el título de un libro de E.O. Wilson, pero la tesis de Dawkins, llamada teoría del gen egoísta/fenotipo extendido es una aproximación más naturalística que sospechosamente ideológica y política, como es la de Wilson (1).

Entre los biólogos sus principales críticos son el grupo de S. J. Gould y R. C. Lewontin (2), y las armas que esgrimen contra la sociobiología en general son, fundamentalmente: un adaptacionismo extremo (que todos los rasgos son adaptaciones con un propósito) y su atomismo genético (que hay genes que actúan independientemente para cada rasgo). Pero realmente la teoría de Dawkins no depende de ninguno de esos supuestos, como explica él mismo en las notas finales de su libro El Gen Egoísta. Lo verdaderamente importante es su definición del gen como unidad de selección y replicación, no unidad de propósito, ya que como diría J. Monod (3) el aparato teleonómico es el individuo (o en ciertos organismos eusociales como hormigas y abejas, la colonia). Los genes no controlan nuestras vidas ni nuestras acciones, solo controlan el desarrollo embrionario y una vez construido el individuo este actúa con tanta libertad como le permita su sistema nervioso (en el caso del ser humano, quizás ilimitada), pero a la siguiente generación pasan ellos, no nosotros. La visión mediática del organismo (tan escandalosa) "solo somos vehículos", eso si muy complejos, no es mas que ortodoxia más o menos implícita. A finales del S.XIX, un discípulo de A.Weismann, padre de la teoría de la línea germinal (que sirvió para desterrar teóricamente la herencia de los caracteres adquiridos), afirmó que "el huevo no era más que un medio imaginado por la gallina para que se ponga otro huevo" (4).

En mi modesta opinión Dawkins ha explicitado lo que parte de la biología implicaba, y su mérito es muy grande, aunque su crítica exacerbada pone de manifiesto la hipocresía de la cultura que acepta "hechos" científicos, pero tiene miedo de las consecuencias filosóficas. Hay que enfrentarse a la nueva visión de la vida y de la propia humanidad que la ciencia contemporánea nos aporta, como única alternativa válida a las religiones, los sectarismos y las pseudociencias


Jorge González Casanovas (Biólogo)

NOTAS

(1). Wilson se define políticamente como neoliberal, mientras Dawkins, en las notas finales de El gen egoísta (1989, Salvat. pag 342, nota 2 ) dice haber votado al partido socialista. Se lamenta de que el gobierno de la "nueva derecha" haya elevado la mezquindad y el egoísmo al status de ideología, y lamenta la asociación de sus palabras con este tipo de pensamiento. El no defiende una moralidad basada en la evolución (pag. 3) (2)( lo que si parece pretender Wilson con su "ética genéticamente correcta").

(2) Lewontin, R.C. et al.1996. No está en los genes. Grijalbo-Mondadori. Barcelona.

(3) Monod, J. 1988. El azar y la necesidad.Tusquets. Barcelona.

(4) Ruffié, J. 1988. El sexo y la muerte. Espasa-Calpe. Madrid.


¿Por qué no me gusta El Gen Egoísta?

En una reciente encuesta llevada a cabo por una gran cadena de librerías británica, en colaboración con un canal de televisión, se preguntaba por los 100 libros mas influyentes del presente siglo. Entre los elegidos, Una breve historia del tiempo de Stephen Hawkins (número 79) y El Gen Egoísta de Richard Dawkins (numero 91) eran los únicos que pueden considerarse libros de ciencia. De una encuesta de este tipo, evidentemente, se puede extraer muy poco. Pero sí que es obvio, por un lado, que el gran público no valora -o no usa- la literatura científica de modo apreciable (ciertamente mucho menos de lo que debiera) y, por otra parte, que el libro de Richard Dawkins conectó con el público de un modo excepcional. Desde la publicación de El Gen Egoísta en 1976 (y de varias secuelas y libros basados en similares planteamientos que han reforzado su impacto original), Richard Dawkins se ha erigido como uno de los principales portavoces del gran público en materias científico-evolutivas, e incluso sociológicas. La influencia de este libro no debe despreciarse. De entre las personas que han tenido algún tipo de contacto con la literatura científica en materias evolutivas y que opinan en las conversaciones informales sobre estos asuntos, una "investigación" superficial revela que El Gen Egoísta es el único material que estas personas han leído (en la mayoría de los casos), o al menos está entre los libros de referencia principales (en la minoría). Las facultades de Biología, y los colegios profesionales de Biólogos, rebosan de ávidos lectores y ex-lectores de El Gen Egoísta que, en muchos casos, no han leído ni leerán jamás El Origen de las Especies. En mi experiencia, no puedo dejar de enfrentarme a los "pues yo lo leí y me impresionó un montón" y los "pues a mi sí que me gustó, y mucho" cuando digo, y sin ningún pudor, que a mi no me gusta El Gen Egoísta.

El gran aporte original de este libro es sugerir que la evolución sucede no a nivel de individuos mas aptos en unas circunstancias concretas, que dejan mas descendencia, sino a nivel de genes que utilizan a estos individuos como simples "robots" o contenedores temporales. "Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células", dice Dawkins al comienzo del libro y nos sumerge poco a poco en su original cambio de escala evolutiva. Y si no se ha leído previamente a Dawkins, uno puede incluso sorprenderse por este tipo de afirmaciones.

Ahora bien, y paso ya a lo que no me gusta de este libro. Para desarrollar esta original hipótesis, lo primero que hace Dawkins es redefinir el concepto de gen, con un significado distinto del normalmente usado en genética. Esto tiene cierta importancia, ya que el desarrollo de sus argumentos -siempre con una vehemencia que raya en el evangelismo y con variedad de recursos literarios que "enganchan", "apasionan" y "encienden bombillas" a los neófitos en evolución e historia natural- conduce a la difusión de un concepto erróneo en una materia importante, y ya de por si confusa y mal comprendida. A continuación, y por si esto fuera poco, para explicar la evolución de caracteres complejos en base al egoísmo de sus "genes", Dawkins ha de elaborar una enrevesada teoría de auténticas alianzas entre "genes", colaboraciones e interacciones extremadamente embrolladas que actúan sincrónicamente para modelar los caracteres evolutivos complejos (o sea, todos). Pues bien, hace ya mucho tiempo que a las colaboraciones e interacciones extremadamente complejas de genes, las llamamos organismos. Su cambio de escala evolutiva parece pues, como mínimo, innecesario.

Por otra parte, el abuso de Dawkins de buscar una ventaja adaptativa y una historia basada en ella, a todos los rasgos -anatómicos, fisiológicos y, especialmente, etológicos- de un organismo, difunde peligrosos prejuicios de funcionalismo, panadaptacionismo, voluntad de superación, existencia de una "escala evolutiva", y determinismo biologico -este último alimentado enormemente por el concepto de "robots" programados por nuestros genes. Dawkins ilustra la evolución como una maquina implacable de selección del mas apto, que lenta y gradualmente determina todos los rasgos. Sin sitio para el azar, con la victoria final, sistemática, de los "chicos buenos" (los más listos, los más fuertes, los mejor preparados). Este darwinismo ultraortodoxo y fundamentalista esta proximo a la obsolescencia, y cierra la mente mediante prejuicios a conceptos importantes como el caos, las extinciones en masa, el azar de la evolución, la provisionalidad y contingencia de muchas grandes tendencias evolutivas.

Un lector típico de El Gen Egoísta, sin ninguna base previa en evolución y darwinismo, adquiere de modo casi infalible una serie de prejuicios y un modo de pensar. Este modo de pensar en evolución puede parecer satisfactorio al lector, ya que por fin encuentra un sentido a muchas preguntas que nadie antes le ha contestado. Por eso, el neófito se aferra a estas explicaciones, o a explicaciones similares ante nuevas incógnitas evolutivas, sin plantearse otras posibilidades; se le han abierto los ojos. Pues bien, la mayor parte de estas explicaciones son puras especulaciones, aunque -eso si- tienen mucho sentido, son muy lógicas. Richard Dawkins tiene una excepcional capacidad para simplificar, una virtud innegable que es el poder de divulgar ideas extremadamente complejas, liberándolas de toda la jerga técnica y haciéndolas sencillas y asequibles al gran público. Ante estas poderosas herramientas literarias, y tratando de temas tan apasionantes como la Historia Natural, el lector no prevenido se creerá todo lo que Dawkins escribe y lo hará suyo. A veces, sería mejor decir que la evolución incluye tal vez las mayores incógnitas de la historia natural, y que necesitamos una mente libre de cualquier tipo de prejuicios para comprenderla. Mejor, al menos -y ésta es una visión escéptica- que achacarlo todo a los genes egoístas.

No todos los lectores, especialmente si disfrutan de una sólida formación previa en evolución, tienen por que adquirir estos prejuicios, y entonces puede verse este libro como lo que en mi opinión es: una estimulante especulación sobre un cambio de escala en la evolución, escrito fundamentalmente para combatir determinadas teorías de selección natural a nivel de especie, que se utilizaban especialmente para explicar la evolución de comportamientos altruistas. Si el libro no se hubiese popularizado tanto, mi crítica sería mínima. Tal vez, su tono evangélico, o incluso arrogante (Konrad Lorenz y Robert Ardrey estaban "total y absolutamente equivocados", dice en la página 2). Pero creo que, en grandes números, este puede ser uno de esos libros de divulgación cuyo mensaje quizás haya confundido, más que educado.

Marmitako (Biólogo)


Réplica de Jorge

"Para desarrollar esta original hipótesis, lo primero que hace Dawkins es redefinir el concepto de gen, con un significado distinto del normalmente usado en genética" [Marmitako].

En "El gen egoísta" Dawkins define el gen como "un trozo de cromosoma que es bastante corto para que dure, en potencia, el tiempo suficiente para que funcione como una unidad significativa de selección natural." No hay nada malo en el hecho de redefinir un concepto, para establecer una teoría, pero parece que al autor de la crítica le fastidia que se tome un significado distinto del usado en genética. ¿Pero cual de ellos?. El gen de la genética mendeliana, se define como un factor hereditario "abstracto" que viaja en los cromosomas y que se demuestra por un patrón definido en la herencia de un carácter. El de la genética molecular se define, clásicamente, como un segmento de ADN que codifica para una cadena proteica. Pero ambos conceptos no se corresponden perfectamente, porque hay mutaciones que se deben a la alteración de secuencias reguladoras (operadores, promotores, enhacers, etc.) que no son codificantes de proteínas y sin embargo si serian genes en la definición mendeliana, porque su transmisión acarrea un efecto fenotípico rastreable en la descendencia. Por lo tanto ambas definiciones son incompletas.

Pero la definición de Dawkins no contradice a ninguna de las otras dos y sin embargo las incluye y amplia, porque la relaciona con la concepción más general de la genética de poblaciones. En la mayoría de los casos ese trozo de cromosoma codificará para una proteína y su efecto será rastreable. Pero en otros casos especiales, que los hay, ese trozo será un supergén determinante de un conjunto de rasgos coadaptados que constituirá una unidad de destino evolutiva. De nuevo una ortodoxia con superficial apariencia de herejía, ya que hay ejemplos de regiones grandes (inversiones) que no pueden recombinar y por tanto se comportan como alelos cohesionados, o incluso de cromosomas que no experimentan recombinación (aquiasmáticos). Por lo tanto Dawkins no redefine el gen, solo intenta generalizar su definición, realmente el propio gen es un tipo particular de replicador, ¿Pero no habría sido muy oscuro titular al libro "El replicador egoísta"?.

"(...) para explicar la evoluciónn de caracteres complejos en base al egoídsmo de sus "genes", Dawkins ha de elaborar una enrevesada teoría de auténticas alianzas entre "genes", colaboraciones e interacciones extremadamente embrolladas que actúan sincrónicamente para modelar los caracteres evolutivos complejos (o sea, todos). Pues bien, hace ya mucho tiempo que a las colaboraciones e interacciones extremadamente complejas de genes, las llamamos organismos. Su cambio de escala evolutiva parece pues, como mínimo, innecesario" [Marmitako].

Dawkins no inventa nada, esas "interacciones extremadamente embrolladas" existen en el desarrollo, y el organismo es el resultado de ellas. Una lección básica de biología es que en los gametos viajan los genes, no los fenotipos. El preformacionismo (en el gameto viaja un ser miniaturizado) y la panespermia (lo que viajan son trocitos de cada parte del cuerpo adulto) hace mucho que fueron superados. Por eso las poblaciones se describen, a efectos de la evolución, como poblaciones de genes ¿Dónde está el concepto erróneo?

"Por otra parte, el abuso de Dawkins de buscar una ventaja adaptativa y una historia basada en ella, a todos los rasgos --anatómicos, fisiológicos y, especialmente, etológicos-- de un organismo, difunde peligrosos prejuicios de funcionalismo, panadaptacionismo, voluntad de superación, existencia de una "escala evolutiva", y determinismo biologico" [Marmitako].

El adaptacionismo consiste en la creencia de que todos los rasgos de los organismos son adaptaciones o tienen un própósito. Es evidente que parece una postura ideológica, cuyos militantes como siempre podrán ser más o menos fanáticos. El adaptacionismo de Dawkins, como el de cualquier otro, dependerá de con quien se le compare. Pero aparte de eso, de su teoría no se deduce en absoluto ni la perfección de los organismos, ni su funcionalidad extrema. La adaptación es una propiedad del organismo, que alude a su capacidad para sobrevivir y reproducirse y Dawkins no tiene ningún interés en demostrar su perfección. Él está interesado en poner en evidencia que, en último termino, la finalidad de los organismos y sus partes es la de servir como aparatos teleonómicos (como diría Monod) para la replicación de las entidades que llama como genes. ¡Pero la replicación es un fin en sí misma!, y no solo justifica la existencia de adaptaciones si no también la existencia de rasgos que un verdadero adaptacionista se esforzaría por explicar funcionalmente. Es muy ilustrativo el caso del ADN egoísta, ya que la supuesta teoría "adaptacionista" de Dawkins ayudó a superar el verdadero adaptacionismo de muchos biólogos moleculares. Como dice él mismo (pag 57 de "El gen egoísta") "Si el propósito del ADN es supervisar la construcción de los cuerpos, es sorprendente encontrar una gran cantidad de ADN que no hace tal cosa. Los biólogos se están devanando los sesos para pensar que tarea útil está realizando este aparente excedente de ADN(...) La manera más simple de explicar el excedente de ADN es suponer que es un parásito o, en el mejor de los casos, un pasajero inofensivo pero inútil".

Desde estas afirmaciones de Dawkins, se hace imposible sostener que su teoría es incompatible con las limitaciones ("constraints") de la adaptación. Nada se resiente por afirmar "que en el organismo no todo tiene una función o propósito", ya que el único y verdadero fin es la replicación de los genes y estos solo requieren organismos viables y competitivos ¡pero no perfectos! De hecho, Dawkins en su libro central "The extended phenotype", dedica un capítulo entero a los "constraints" donde dice pag. 35 "mi crítica al adaptacionismo ingenuo es mi propia lista de limitaciones a la perfección". En ella incluye: desfase temporal, limitación histórica, variabilidad disponible, compromisos etc.

"Si el libro no se hubiese popularizado tanto, mi crítica sería mínima. Tal vez, su tono evangélico, o incluso arrogante (Konrad Lorentz y Robert Ardrey estaban "total y absolutamente equivocados", dice en la página 2). Pero creo que, en grandes números, este puede ser uno de esos libros de divulgación cuyo mensaje quizás haya confundido, más que educado".

El éxito del libro es un hecho, que este sea indeseable, es un sentimiento personal que no comparto. Si la crítica está en función de la popularidad y no del contenido, sencillamente no es válida. Sería más honesto criticar, directamente, la edición divulgativa de textos con contenidos "no aptos para inexpertos". Pero eso es censurar el acceso de la gente a la alta divulgación, yo no estoy de acuerdo. En vez de criticar un libro "inocente", pero difícil, los que creen que lo han entendido bien deberían esforzarse por explicarlo a los que no saben tanto.

Jorge González Casanovas


Contrarréplica de marmitako

"No hay nada malo en el hecho de redefinir un concepto, para establecer una teoría, pero parece que al autor de la crítica le fastidia que se tome un significado distinto del usado en genética. ¿Pero cual de ellos?" [Jorge]

Evidentemente, cuando dije "con un significado distinto del normalmente usado en genética" no me refería a los conceptos arcaicos de antes de que se descubriera la estructura del DNA en los 50, sino a los que normalmente se usan hoy en día. No conozco a ningún genetista que hable de "factores hereditarios abstractos que viajan en cromosomas", a pesar de que conozco a algunos con ideas ciertamente senescentes. El concepto actual de gen es el de una unidad genética funcional y operativa, siendo esta "operación" o bien la codificación de una proteína o molécula de RNA, con funciones diversas (incluyendo activación/desactivación de otros genes), o -posiblemente- incluso la manutención de una estructura multidimensional que permita la accesibilidad/inaccesibilidad de la maquinaria transcriptora a otros genes. En los textos y en las facultades se enseña -o más bien se debiera enseñar- el concepto habitual de gen, similar al que podemos encontrar en un diccionario:

"Un gen es una secuencia especifica de nucleótidos en ADN o ARN, localizado normalmente en núcleos y organizado en cromosomas, que es la unidad funcional de herencia, controlando la transmisión y expresión de uno o más caracteres mediante la codificación de un polipéptido o, especialmente, proteína, o mediante el control de otro material genético". (Del New Webster English Dictionary).

No sé qué tiene de incompleta esta definición, y en cualquier caso, si así fuese, no sé como ello justificaría la ampliación del concepto. La noción de "fuerza" en física, por ejemplo, o la de "sumatorio" en matemáticas son elementos concretos y precisos; y el hecho de que por sí mismos estos conceptos no expliquen y justifiquen en su totalidad la mecánica newtoniana o la teoría combinatoria no hace a estos conceptos parciales y necesitados de revisión. En la definición actual de gen, la longitud, la longevidad, o su papel en la evolución están fuera de lugar. Por eso, el concepto de R. Dawkins es radical e injustificadamente distinto: por un lado, define a estos "genes" en base a la longitud que les hará sobrevivir a los mecanismos replicadores celulares, en concreto a la recombinación meiótica. Por otro lado, utiliza una trampa dialéctica conocida desde los tiempos de Platón: introducir en la definición los elementos claves que permiten posteriormente el desarrollo de la teoría: defino gen como unidad funcional de selección natural y en base a esa definición desarrollo una teoría de selección natural de los genes. ERROR: ARGUMENTO CIRCULAR. Rundll32.exe HA EFECTUADO UNA OPERACIÓN NO VALIDA Y SE APAGARA. ACEPTAR/DETALLES. En palabras del propio R. Dawkins, y así zanjamos el tema de si la definición es falaz o no:

"Dije que prefiero pensar en el gen como unidad básica de la selección natural y, por lo tanto, del egoísmo. Lo que acabo de hacer pues es definir gen de modo tal que no puedo evitar tener razón! " (p. 44).

"Pero la definición de Dawkins no contradice a ninguna de las otras dos y sin embargo las incluye y amplia, porque la relaciona con la concepción más general de la genética de poblaciones. (...) Dawkins no redefine el gen, solo intenta generalizar su definición, realmente el propio gen es un tipo particular de replicador, ¿Pero no habría sido muy oscuro titular al libro "El replicador egoísta"?" [Jorge]

Este punto de vista, rigurosamente hablando, es inválido. Como he demostrado en el párrafo de más arriba, la definición de gen es única y precisa, y la definición de Dawkins es radicalmente distinta. Él mismo reconoce que se trata solo de una "metáfora", de un nivel de abstracción. Que sea contradictoria o no es otro asunto que voy a evitar para no extenderme demasiado, pero mi punto original es que Dawkins es responsable de extender una idea equivocada del gen, en uno de los libros "de ciencia" más trascendentes para el público del presente siglo. Y aun más: esa definición de gen y de su egoísmo conlleva la difusión de malentendidos y prejuicios en biología a la gente no preparada para distinguir el grano de la paja.

[al referirme yo a que los caracteres genéticos obedecen a la interacción de muchos genes, no de uno aislado, y Dawkins lo resuelve hablando de colaboraciones entre genes, en las cuales sin embargo cada cual mira solo para su propio beneficio en virtud de su egoísmo…]: "Dawkins no inventa nada, esas "interacciones extremadamente embrolladas" existen en el desarrollo, y el organismo es el resultado de ellas. Una lección básica de biología es que en los gametos viajan los genes, no los fenotipos. El preformacionismo (en el gameto viaja un ser miniaturizado) y la panespermia (lo que viajan son trocitos de cada parte del cuerpo adulto) hace mucho que fueron superados. Por eso las poblaciones se describen, a efectos de la evolución, como poblaciones de genes ¿Dónde está el concepto erróneo?" [Jorge]

Voy a dejar de lado las "lecciones básicas de biología" y a centrarme en el tema. El concepto erróneo que se extiende comprende varios niveles. De modo jerárquico:

1) Se divulga que el gen es algo distinto que lo que en realidad es. Es más, se hace una simplificación -para algunos, entre los que me incluyo, una caricatura- de la complejidad de la maquinaria bioquímica replicadora, asumiendo que las presiones evolutivas efectivas sobre los genes son el "tamaño pequeño" (para evitar ser fragmentados durante el entrecruzamiento meiótico), la fidelidad de copia y el numero global de copias. Estas hipótesis son básicamente inconsistentes a la vista de nuestros aún limitados -pero cada vez menos- conocimientos de biología molecular.

2) El "egoísmo" de los genes es una pura y simple consecuencia aparente, extraída intuitivamente del hecho de que se replican. También con la reproducción se incrementa el numero de células, núcleos, lípidos, moléculas de D-glucosa, átomos de carbono-12, etc. De modo análogo al utilizado por R. Dawkins se puede formular una Teoría de la Mitocondria Egoísta, que solo busca dominar sobre los otros orgánulos celulares aunque para ello ocasionalmente necesite colaborar con ellos para formar células, "simples autómatas temporales, programadas a ciegas por nuestras egoístas mitocondrias para transmitirse en el espacio y en el tiempo". Personalmente, creo que existen más evidencias para soportar el hipotético egoísmo de las mitocondrias, bacterias simbiontes dentro de las celulas eucariotas, que el de los genes Dawkinianos.

3) Aunque los genes fuesen egoístas (que no es el caso), esto no tiene por que tener ninguna consecuencia sobre el comportamiento egoísta o altruista de las "máquinas" que los albergan (los organismos). Cada nivel de abstracción o incluso de organización esta limitado en cuanto a su efecto sobre el nivel siguiente que lo contiene. De este modo, aunque yo estoy formado por átomos que contienen electrones que describen órbitas vertiginosamente, no por ello estoy ahora dando vueltas alrededor de la habitación, compulsivamente, mientras escribo. De la premisa no se extrae la conclusión. Sin embargo, en el libro se utiliza recurrentemente el egoísmo de los genes como mecanismo básico para justificar que los indivuiduos que los albergan son, sin excepción y por imperativo biológico de sus genes, egoístas. Esto es un argumento epistemológicamente erróneo, y más que moderadamente falaz.

4) La teoría parece explicarlo todo, incluyendo el desarrollo evolutivo de todos los caracteres anatómicos, fisiológicos y…¡OH CIELOS! ¡etológicos! Este reduccionismo recuerda a las antiguas teorías holísticas, en las que se afirmaba que la clave de la existencia del ser, y el fin ultimo del universo residía en objetos o hechos simples de lo más variopinto. A veces, todo el placer de leer a Dawkins, y su elegante punto de vista cuando se reflexiona sobre algunos de los aspectos que trata, se convierte en sorpresa e irritación cuando éste abusa de argumentos vacíos y circulares, que suenan más o menos: "Todo el comportamiento animal esta provocado por genes egoístas que programan a los animales como autómatas; tenemos aquí un ejemplo de comportamiento aparentemente no egoísta; por lo tanto, debe haber algún gen egoísta relacionado con el". Y este tipo de argumentación circular no es casual o esporádico. Es consistente y ocupa una gran parte del libro, llegando a su culminación con la absurda parte (capitulo 11) sobre la cultura humana y los Memes -¿o se llaman Me-mez?- egoístas (afortunadamente, esta idea no ha tenido ninguna repercusión comparada con la de los genes egoístas). Y uno se pregunta, a estas alturas del libro ya francamente irritado, ¿hay algo que la teoría del Gen Egoísta no explique?. Por eso resulta casi jocoso cuando R. Dawkins ataca a una de las teorías rivales, la Teoría de los Handicaps, de Zahavi-Grafen, que abusa como El Gen Egoísta de la misma arrogancia e incluye también elementos tautológicos similares:

"Encuentro esta perspectiva bastante preocupante, porque significa que teorías absolutamente disparatadas no pueden descartarse en el terreno del sentido común. Si observamos un animal haciendo algo realmente estúpido, como hacer el pino en lugar de escapar corriendo del león, resulta que lo esta haciendo para exhibirse ante una hembra. Incluso puede que se este exhibiendo ante el león".

Tal vez Dawkins debiese de aplicarse a si mismo algo de esa mordaz capacidad crítica, que reserva para las teorías rivales; o al menos, aprender una lección de humildad y evitar estas sorprendentes tautologías de las que su libro esta salpicado:

"Del mismo modo, si la recombinación meiótica beneficia a un gen para la recombinación, esto es ya razón suficiente para explicar la existencia de recombinación. Y si la reproducción sexual, en contraste con la reproducción asexual, beneficia a un gen para la reproducción sexual, es una explicación suficiente para la existencia de la reproducción sexual" (P 58).

5) Estos conceptos erróneos y confusiones epistemológicas son aun más patentes cuando es evidente que la selección natural actúa, fundamentalmente, sobre organismos, sobre cuerpos. Favorece a algunos cuerpos porque están mejor adaptados a sus ambientes. Los genes son fragmentos de DNA, imbuídos por lo general en el núcleo celular, y un enorme numero de estos genes contribuyen en el desarrollo de la mayoría de las partes de un organismo. Este proceso, por otro lado, se ve afectado por una gran serie de factores ambientales, tanto internos como externos. La selección no trabaja sobre partes de un organismo. La selección trabaja sobre los cuerpos porque, de algún modo, resultan más aptos en unas circunstancias concretas en las que esa aptitud proporciona ventaja reproductora (e.g. más fuertes, más rápidos, más calientes, etc.). Si existiese un gen particular para la fuerza o atributos similares, entonces Dawkins podría tener razón. Pero no es este el caso. No existe un gen para una porción de la anatomía. En la determinación del color de piel participan probablemente no menos de 10 grupos de genes localizados en cromosomas distintos, y las instrucciones para construir una oreja están contenidas también en genes separados, la mitad de los cuales provienen de cada progenitor. O, como dice S. J. Gould:

"La selección natural acepta o rechaza organismos enteros porque los conjuntos de partes, interactuando de modo complejo, confieren ventajas [..]. Los organismos son mucho más que amalgamas de genes. Tienen una historia que importa; sus partes interactúan de modo complejo. Los organismos están construidos por genes que actúan de modo concertado, influidos por los ambientes, y traducidos en partes que la selección ve y en otras invisibles para la selección natural. Las moléculas, que determinan las propiedades del agua, son pobres analogías de los genes y los cuerpos."

Dawkins evade esta contradicción de su hipótesis mediante la descripción de esas enrevesadas colaboraciones entre genes, actuando cada uno por su beneficio propio, para producir caracteres adaptativos que, mediante un éxito reproductor de la máquina que los alberga, se traducirán en más copias de si mismo. Apropiándome de una de las analogías favoritas de Dawkins, si los genes son remeros en un bote de competición, puede que cada uno de ellos esté compitiendo por el mejor puesto, la fama, la continuación en el equipo o las jornadas erótico-festivas con las Cheerleaders tras la competición; pero la característica fundamental que todos ellos tienen que demostrar es la habilidad de remar juntos y obedeciendo al ritmo establecido por el timonel, porque el premio es al bote que llega primero. Puesto que un gran numero de genes son por lo general responsables de cualquier carácter (adaptativo o no; simple o complejo), la norma general es la colaboración entre genes y no el egoísmo. Volviendo a la reflexión anterior sobre lo inadecuado de la palabra gen en el titulo de este libro, ahora me parece pues que la palabra egoísta tampoco lo es. ¿Por que el libro no se llama "El Gen Colaborador"? O, mejor aún, ¿"Los Trocitos de Cromosoma Colaboradores"?

"(...) El adaptacionismo de Dawkins, como el de cualquier otro, dependerá de con quien se le compare. Pero aparte de eso, de su teoría no se deduce en absoluto ni la perfección de los organismos, ni su funcionalidad extrema. La adaptación es una propiedad del organismo, que alude a su capacidad para sobrevivir y reproducirse y Dawkins no tiene ningún interés en demostrar su perfección (...)"

Sobre estos párrafo no tengo nada que decir que no sea repetitivo, y menos después del rollo de arriba. El panadaptacionismo y el determinismo del que este libro es portavoz son tan evidentes que no merece la pena siquiera discutirlo. Basta con abrir el libro, y leer un par de páginas, prácticamente al azar. La "perfección" de los organismos no es algo que Dawkins defienda y afirme, sino que -como ya explique (creo que) claramente en mi mensaje original- es un prejuicio que los lectores adquieren fácilmente a partir de la elección y desarrollo de su sus ejemplos y metáforas. Que el se lo crea o no ya es otro tema, pero a partir de la cita de más arriba en la que considera las fuentes históricas de azar y contingencia -y, por tanto, de determinacion de grandes patrones evolutivos- simples "limitaciones a la perfeccion", puedo extraer algunas impresiones personales. En cuanto al llamado DNA medianamente repetitivo o egoísta, como el Alu, tampoco creo que sea este el contexto para discutir sobre el, aunque es un tema muy interesante. Solo comentar que existen varias teorías que pretenden explicar su existencia, tanto funcionalistas como no funcionalistas, pero que no necesitan de ningún tipo de egoísmo nucleotídico para desarrollarse.

"El éxito del libro es un hecho, que este sea indeseable, es un sentimiento personal que no comparto. Si la crítica está en función de la popularidad y no del contenido, sencillamente no es válida. (...) En vez de criticar un libro "inocente", pero difícil, los que creen que lo han entendido bien deberían esforzarse por explicarlo a los que no saben tanto" [Jorge]

Bueno, esto es un poco dramático. Aunque no dejas de tener parte de razón, olvidas que -más que una critica formal- se trataba sólo de una lista de algunos motivos por los que El Gen Egoísta no me gusta, personalmente, como libro de divulgación, y por qué no lo recomendaría a un neófito en biología o a alguien que simplemente busca un best seller para las vacaciones. La crítica, ahora necesariamente más formal y específica que antes, no consiste en la popularidad del libro; esta destinada, punto por punto, a su contenido, utilizando material, citas y argumentos estrictamente relacionados con el tema. Sin embargo, es cierto que parte de los puntos que critico, es decir, la difusión de prejuicios funcionalistas y deterministas, así como de ambiguos conceptos, me parecen tanto más graves cuanto mayor repercusión sobre el gran publico tienen. No puedo valorar de igual modo un boletín interno de la "Asociación Local de Creacionistas de los Santos de los Ultimos Días" que un libro definido como uno de los 100 más influyentes del siglo para sus millones de lectores en todo el mundo. Si esto invalida mi critica, entonces, sin duda, ¡olvide el lector todo lo escrito hasta ahora y disfrute del libro!

Por otra parte, yo en ningún momento estoy proponiendo el control del acceso de los lectores a la divulgación científica, sea esta alta, baja o normalilla. El Gen Egoísta me parece, sin duda, un libro interesante, aunque solo sea por el hecho de que provoca multitud de debates y estimula el pensamiento; pero considero fundamental que este pensamiento sea crítico. Simplemente estoy apelando, por un lado, a la inteligencia del hipotético lector no profesional, sugiriendo con mi contribución que este libro esta abismalmente lejos de ser una Biblia sobre evolución y, mucho menos, sobre sociología. Por otro lado, me gustaría apelar también a la responsabilidad de algunos profesionales -que los hay- que utilizan este libro casi como texto científico en las facultades de biología, psicología y otras, y no para provocar el análisis y la crítica racional por parte de los futuros profesionales sino para su asimilación como parte del material didáctico. Habida cuenta de las importantes debilidades epistemológicas del libro, un uso responsable a este nivel seria de desear. Claro que, como ha sido apuntado irónicamente más arriba, ¡quizás el problema real se reduce a que yo no entendí El Gen Egoísta!

NOTA: Las citas de Dawkins y los números de pagina provienen de la segunda edición (revisada) inglesa, y la traducción es responsabilidad mía. Lo mismo en lo que se refiere a la cita de Gould, y la definicion de gen del diccionario New Webster.

Marmitako


Sobre la crítica de Marmitako (De un neófito, "por alusiones")

 

Creo que puedo hablar, si no en representación, si como arquetipo del lector típico que tanto parece preocupar a Marmitako. En efecto, ni soy biólogo, ni tengo formación científica, ni he leído "El origen de las especies". Y me siento directamente aludido cuando dice que los argumentos de Dawkins "enganchan", "apasionan" y "encienden bombillas" a los neófitos en evolución e historia natural. Queda claro, por tanto que no entraré en los aspectos técnicos.

Lo que parece subyacer en la crítica de Marmitako, es la clásica prevención de los profesionales "serios" frente a los llamados, con cierta connotación peyorativa, "divulgadores científicos" . Esta actitud se hace un poco mas explícita, aunque lo niegue irritado en la contraréplica a Jorge Gonzalez, en la frase : "Si el libro no se hubiese popularizado tanto, mi crítica sería mínima". Desde luego esta actitud respecto de Dawkins no es nueva. He aquí lo que dice de él Daniel Hillis:

Mi única queja sobre Dawkins es que expone sus ideas con demasiada claridad. La gente que lee sus libros se queda a menudo con la ilusión de que las cosas son mucho más simples de lo que son en realidad. Igual que Marx hace pensar a sus lectores que han accedido a un conocimiento de la historia y la economía desde dentro, Dawkins hace sentirse a sus lectores en una posición privilegiada con respecto a la biología. Esto incomoda a los biólogos, especialmente porque las ideas de Dawkins son muy buenas. Las nociones de gen egoísta, meme y fenotipo extendido son poderosas y estimulantes. Me hacen pensar de manera diferente. Por desgracia pierdo un montón de tiempo discutiendo con gente que que ha llevado estas ideas demasiado lejos. Es muy fácil malinterpretarlas y pretender explicar con ellas más de lo debido. Así que cuidado con este Dawkins, es un tipo peligroso. Como Marx. O como Darwin.

(La tercera cultura. Ed. Tusquets, 1996)

No niego los inconvenientes de divulgar el conocimiento científico fuera del contexto académico, que quedan perfectamente ilustrados -con fina ironía- en el párrafo transcrito, pero son insignificantes comparados con los enormes beneficios que comporta extender el conocimiento mas allá de las torres de marfil, cada vez mas atomizadas e inaccesibles, de los especialistas. No ya solo al público general, sino incluso a especialistas en otros campos que no tienen tiempo material de profundizar en otras disciplinas. Admito, no obstante, que Dawkins es un "tipo peligroso" como dice Hillis, y que hay que leerlo con el freno puesto para evitar la euforia de creer que se está penetrando en los arcanos del conocimiento.

Creo por otro lado, que cuando Marmitako dice: "Pues bien, la mayor parte de estas explicaciones son puras especulaciones, aunque -eso si- tienen mucho sentido, son muy lógicas", lejos de un crítica, le está haciendo un gran elogio. Como sino avanza la ciencia si no es a base de especulaciones. Científicos dispuestos a investigar, experimentar, desarrollar y falsar teorías, los hay a miles -y vaya por delante que tienen todo mi respeto y admiración- pero individuos capaces de abonar el campo de la ciencia con intuiciones geniales solo hay un puñado. Dejemos al lector adulto que juzgue por sí mismo si las especulaciones son, o no, descabelladas.

Antoni Mont


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